Un juego de mi
Cada niño tiene un juego preferido. El mio de pequeña era viajar através de la imaginación. Recuerdo cuando se hacía de noche. Mi madre me daba un beso, deseaba que descansara y me apagaba la luz... Cuando pasaban unos minutos cogia una linterna que guardaba debajo de la cama junto con el libro que me estaba leyendo en ese momento. He vivido tantas aventuras!, si has vivido esa sensación sabes como se sentía Bastian en la Historia Interminable. Horas y horas en vela... leyendo... luego te levantaban para ir al colegio ¡y estaba tan cansada!, pero merecía la pena. Las tardes de domingo eran mejor, y más si las acompañaba la lluvia (algo que en mi ciudad no ocurre mucho), hacía que ese instante fuera más especial.
A veces gurgía un momento en que se confundía la realidad con la ficción. Llorabas y reías con tus compañeros de aventuras, ligándote emocionalmente de tal manera que asustaba... Incluso llegabas a pensabar que si tenias el conjuro adecuado o decías la palabra correcta podrias transportarte junto a ellos para estar a su lado en sus aventuras, en sus paises de ensueño... Lo intenté tantas veces pero claro está que nunca dio resultado.
Ahora eres mayor, has crecido y sólo se trata de un juego de niños. Sigues leyendo pero ya no juegas, sabes distinguir la realidad de la ficción. El pequeño umbral que los alejaba se ha convertido en una enorme separación entre dos mundos.
Escribo esto porque hoy me siento bien... incluso he llorado de felicidad, porque esta noche he vuelto a jugar como cuando era niña y me he sentido... bien. No se realmente el porque, no se si es por poder emocionarme al leer un texto de fantasia de tal manera que pueda involucrarme totalmente con los personajes, estar a su lado y sentirlos más cercanos que nunca, como en los viejos tiempos; o realmente he llorado porque quizás he tenido el privilegio de volver a ser inocente, como cuando era niña.
A veces gurgía un momento en que se confundía la realidad con la ficción. Llorabas y reías con tus compañeros de aventuras, ligándote emocionalmente de tal manera que asustaba... Incluso llegabas a pensabar que si tenias el conjuro adecuado o decías la palabra correcta podrias transportarte junto a ellos para estar a su lado en sus aventuras, en sus paises de ensueño... Lo intenté tantas veces pero claro está que nunca dio resultado.
Ahora eres mayor, has crecido y sólo se trata de un juego de niños. Sigues leyendo pero ya no juegas, sabes distinguir la realidad de la ficción. El pequeño umbral que los alejaba se ha convertido en una enorme separación entre dos mundos.
Escribo esto porque hoy me siento bien... incluso he llorado de felicidad, porque esta noche he vuelto a jugar como cuando era niña y me he sentido... bien. No se realmente el porque, no se si es por poder emocionarme al leer un texto de fantasia de tal manera que pueda involucrarme totalmente con los personajes, estar a su lado y sentirlos más cercanos que nunca, como en los viejos tiempos; o realmente he llorado porque quizás he tenido el privilegio de volver a ser inocente, como cuando era niña.


1 Comments:
Suena bastante a rata de biblioteca, pero es muy cierto: los libros son unos compañeros inseparables. Cada uno no sólo transmite todo lo que se ha escrito en él, sino que accede a lugares de tu imaginación que no se usan en ninguna otra actividad aparte de la lectura. Releerlos es incluso mejor, porque cuando empiezas no sólo lees las palabras, también lees tus recuerdos y eso si que es chupilol.
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